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Los pobres se vuelven más pobres y los ricos se hacen más ricos

La brecha entre la pobreza extrema y la riqueza sigue aumentando en el mundo entero.

Economistas del Banco Mundial calculan que 97 millones de personas de todo el mundo cayeron en la pobreza debido a la pandemia de 2020, considerando a las personas que viven con menos de 2 dólares al día y señalan que las mejoras son pocas desde ese año.


El 2020 fue un año histórico en la lucha contra la pobreza mundial ya que los más pobres aumentaron por primera vez en más de 20 años, mientras tanto las riquezas de los multimillonarios se disparaba.

Según Oxfam International en su informe anual publicado en enero de 2021 se cree que puede tardar más de una década para lograr que los más pobres se recuperen, en contraste a los más ricos solo les tomó 9 meses recuperar todas sus fortunas.

“Buen día, sol”. Foto: © Frederick Meza Díaz | El Salvador | OXFAM

Según el Reporte de Ultra Riquezas 2014, los multimillonarios latino-caribeños -personas con un patrimonio neto a 30 millones de dólares- suman ya 14,805 personas. Su riqueza es el equivalente al dinero necesario para erradicar la pobreza de países como Brazil, Colombia, El Salvador, Guatemala, Honduras, Mexico, Nicaragua y Perú. En Bolivia la riqueza de las 245 personas multimillonarias equivale a 76 veces el gasto publico en educación.


La extrema concentración de las riquezas va de la mano con el secuestro de los poderes que pervierte a las instituciones y los procesos políticos y los pone a las ordenes de las élites y no de la ciudadanía, dando lugar a desequilibrios en el ejercicio de los derechos y en la representación política dentro de los sistemas democráticos.


Cuando hablamos del secuestro de la democracia nos referimos a un proceso en el cual una élite política o económica coopta las instituciones democráticas para inducir la generación de políticas disfuncionales que le permitan mantener su posición privilegiada en la sociedad. Este secuestro supone la perpetua acumulación de riqueza, ingresos y poder en manos de las élites y la utilización del Estado para el beneficio de unos pocos. El secuestro de la democracia es, en definitiva, la pérdida de la calidad de la democracia.


Las formas de secuestro de la democracia a las que recurren las élites económicas y políticas alcanzan también a los medios de comunicación, que son controlados y utilizados, ya sea para promocionar las ideas que los favorecen o para sancionar aquellas ideas que van en contra de sus intereses.


Cuatro sectores son los que mayor riqueza aportan a los milmillonarios en América Latina según la lista Forbes: telecomunicaciones (19%), bebidas (19%), sector financiero (19%) y las industrias extractivas (12%). Juntos comprenden el mayor número de milmillonarios: un 69% de los que había en la región en 2015. El sector de las telecomunicaciones es paradigmático.


No sólo es el que más riqueza suma de los milmillonarios de la región sino que la concentra casi en una sola persona: Carlos Slim, el hombre más rico de la región y el segundo más rico del mundo en 2015. Su fortuna, calculada en 77,100 millones de dólares, es casi el 6% del PIB de México en 2014.


Para acabar con la desigualdad se necesitan gobiernos con un claro compromiso con las mayorías, capaces de desligarse de los intereses de las élites políticas y económicas; gobiernos y ciudadanía conscientes de que no existen pobres sin ricos y que la solución a la desigualdad y la pobreza implica mirar la otra cara de la moneda: la riqueza.









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