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¿Por qué se te arrugan los dedos de las manos y los pies cuando permanecen en agua por mucho tiempo?

Kyriacos Kareklas y sus colaboradores de la Universidad de Newcastle publicaron en la revista Biology Letters un estudio en el que afirmaban que las arrugas que se forman en las yemas de los dedos, tras sumergirlos en el agua prolongadamente, desempeñan una función específica y ofrecen una ventaja: permiten agarrar mejor los objetos mojados o húmedos.


Comúnmente, se creía que las arrugas de los dedos eran una respuesta pasiva en la cual las capas superiores de la piel se hinchaban a medida que el agua inundaba las células a través de un proceso conocido como ósmosis: proceso mediante el cual las moléculas de agua atraviesan una membrana para equiparar la concentración de soluciones a ambos lados de la membrana misma.



Sin embargo, otro grupo de investigadores ha intentado reproducir dichos resultados, pero sus conclusiones son diferentes de los de Kareklas y su equipo, que, en su momento, realizaron un sencillo experimento con un grupo de 20 participantes. Estos tenían que coger y trasladar canicas, con los dedos pulgar e índice, de un recipiente con agua a otro, tras dejar pasar cada una de ellas por un pequeño agujero (de 5 por 5 centímetros) de la mano derecha a la izquierda y depositarlas finalmente en el segundo cuenco. Además, los participantes debían llevar a cabo dicha actividad primero con los dedos secos y posteriormente con las yemas arrugadas, tras mantener los dedos inmersos en agua durante 30 minutos.


Según informa un artículo aparecido en la revista PLoS ONE, Julia Haseleu, del Centro Max Delbrück para la Medicina Molecular de Berlín-Buch, y sus colaboradores han llevado a cabo un ensayo parecido al de Kareklas y su equipo, pero con la diferencia de que tenía la colaboración de 40 voluntarios. En esta ocasión, los probandos tenían que agarrar 52 objetos distintos (desde canicas de vidrio de diferentes tamaños a pelotas de goma), en ocasiones con las manos secas, en otras con los dedos mojados y arrugados. Además, tal como ocurrió en el experimento de Kareklas y sus colaboradores, los nuevos voluntarios utilizaron solamente los dedos pulgar e índice y también hicieron pasar cada objeto a través de un agujero de 5 por 5 centímetros.


Para su sorpresa, los voluntarios con los dedos arrugados no completaron la tarea más rápidamente que cuando la realizaban con la mano seca. Por otro lado, los resultados de otros dos ensayos (uno diseñado para poner a prueba la sensibilidad de la piel en la yema del dedo índice, el otro para evaluar la sensibilidad a la vibración de los nervios en los tejidos epidérmicos subyacentes) sugieren que los dedos mojados no se mostraron ni más ni menos sensibles que los secos.



Haseleu y sus colaboradores concluyen que los surcos en la piel debidos a la inmersión en agua no proporcionan ninguna ventaja evolutiva, como la creencia de que si tu pie esta arrugado de tanta agua es porque tu cuerpo activa un sistema de defensa para afirmar el agarre de tu piel en la superficie actuando como anti deslizante, tal vez, tan solo representen a un efecto secundario singular debido a un chapuzón prolongado.



Aunque la prueba realizada por estos investigadores no fue idéntica a la que se publicó el año pasado en la revista Biology Letters (los ensayos de Kareklas y su equipo utilizaron, en general, menos objetos), el nuevo ensayo se llevó a cabo gracias a la colaboración de un número doble de voluntarios y, por tanto, puede ser considerado más fiable que el primero.


Esto nos lleva a una conclusión, no siempre los estudios realizados son veraces y antes de sacar conclusiones debemos analizar el tema con cuidado.




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