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La rana Saltarina baila sin parar en lugar de saltar y croar

una rana llamada Saltarina que vivía en un charco en el bosque. Saltarina era diferente a las demás ranas. En lugar de saltar, prefería bailar. Sí, eso es correcto, ¡bailaba como si estuviera en una fiesta de ranas!


Saltarina la rana

Un día, mientras practicaba su último paso de baile, Saltarina escuchó un croar muy peculiar. Se giró y vio a Ricardo, el sapo más gruñón del bosque. Ricardo siempre estaba de mal humor y no entendía por qué Saltarina estaba tan feliz todo el tiempo.

“¿Por qué estás tan contenta, Saltarina?” preguntó Ricardo con su voz ronca.



Saltarina saltó (¡perdón, quise decir bailó), hacia Ricardo y le dijo: “¡Porque la vida es una fiesta, Ricardo! ¿Por qué no te unes a mí?”


Ricardo frunció el ceño y gruñó: “Las ranas no bailan, Saltarina. Las ranas saltan y croan. Eso es lo que hacemos”.


Pero Saltarina no se rindió. Le mostró a Ricardo sus mejores movimientos de baile: el cha-cha-cha de lirios, el swing de nenúfares y el famoso tango de libélulas. Ricardo no podía evitar sonreír, a pesar de sí mismo.


Finalmente, Ricardo cedió. “Está bien, Saltarina”, dijo. “Bailaré contigo, pero solo por un minuto”.


Así que Saltarina y Ricardo comenzaron a bailar juntos en el charco. Saltaron, giraron y croaron al ritmo de la música imaginaria. Los otros animales del bosque se unieron a la fiesta: los pájaros silbaron, las mariposas revolotearon y hasta los árboles movieron sus ramas al compás.


Desde ese día, Ricardo ya no era tan gruñón. A veces, incluso sonreía. Y Saltarina y él se convirtieron en los mejores amigos del bosque, organizando fiestas de baile todas las noches.


Y así, Saltarina la rana demostró que a veces, bailar es la mejor manera de saltar. 🐸💃


Espero que hayas disfrutado de esta historia. ¡Siempre es bueno tener un poco de diversión en nuestras vidas! 😄

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